ACOSO ESCOLAR (BULLYING)

Acoso escolar Bullying

Acoso escolar Bullying

¿Qué es el acoso escolar?

Con frecuencia, los padres nos preocupamos por el estilo de relaciones que establecen nuestros hijos con sus compañeros de clase.

La agresión física o psicológica se puede dar de manera puntual. Sin embargo, cuando ocurre dentro de un proceso, ya hablamos de ACOSO (BULLYING).
Se considera que un estudiante está siendo intimidado cuando otro estudiante:
1) Le dice cosas mezquinas o desagradables, se ríe de él o ella o le llama por nombres molestos e hirientes.
2) Le ignora completamente, le excluye de su grupo.
3) Le golpea, patea, empuja o amenaza.
4) Cuenta mentiras o falsos rumores sobre él o ella.
5) Le envía notas hirientes.
6) Trata de convencer a los demás para que no se relaciones con él o ella.
¿Cómo actuar como padres de una víctima, de un agresor o un espectador de bullying?
1) Hacerle saber que esta situación no debe ocultarse y que cualquier problema que tenga puede arreglarse si cuenta con la ayuda de la gente que le quiere de verdad.
2) Alentarte a hablar, No esperar a que el hijo o hija sea el primero que cuente su situación, hay que tener en cuenta que muchas veces no lo cuentan, Lo más difícil es romper el silencio.
3) La ayuda emocional es primordial. Hacerle sentirse seguro, valorado, estimado, eliminarle los sentimientos de culpabilidad y no reprocharle nada, él no tiene la culpa. Actuar con calma y pedirle que explique lo que le sucede. Rebajar la ansiedad, actuar seguros pero con calma. Demostrarle determinación para atajar la situación y actitud positiva.
4) Ayudar al hijo o hija a ver el problema abordándolo en todas sus dimensiones y complejidad. Hacerle ver la necesidad de afrontar la situación, cuidando de no forzar la situación de enfrentamiento que pueda producirle mayor temor.
5) Preguntarle lo que él o ella cree que debe hacer. ¿Qué es lo que ha hecho ya? ¿Qué funcionó y qué no? Hablar con él y planificar en común estrategias para acabar con la situación.
6) Nunca decirle al hijo o hija que intente solucionarlo por su cuenta, si pudiera hacerlo, ya lo habría hecho.
7) No buscar chivos expiatorios ni acusar a nadie sin estar seguros.
8) No estimular la agresividad o la venganza. No utilizar la violencia contra el agresor. No defenderse agrediendo.
9) No culpar al colegio y animarle a que hable con sus profesores, con el tutor/a o con la dirección. Buscar a la persona que le ofrezca mayor confianza y confidencialidad.
10) Cualquier paso que den los padres debe ser conocido y acordado con el hijo: contactos con el tutor/a, orientador/a, la dirección, la inspección, los padres del agresor, el agresor, los compañeros, los testigos... Evitar provocar miedos mayores ante actuaciones que se pongan en marcha, convenciéndole de la necesidad y conveniencia de dicha actuación. Normalmente el hijo o hija al principio será reacio a que el centro escolar se Involucre en tomar medidas por el miedo a que todo el colegio se entere de cosas que no quiere o que el agresor se vengue.
11) Hablar sosegada y prudentemente con los padres de los alumnos Implicados de una u otra forma: con los de los agresores, con los de los testigos, con los que han podido oír algún comentario al hijo o a la hija...
12) No pensar que es mejor no hacer nada para no agravar el problema. No creer que con el tiempo se pasará.
13) Elaborar un diario para registrar o anotar todos los detalles con la ayuda del hijo/a, todo lo que se ha contado, todas las circunstancias e indicios que rodean a la victimización del hijo. Es muy importante anotar todos los detalles: fechas, quién lo ha contado, qué ha contado, lo que se ha observado, con quién se ha hablado, qué, dónde y cuándo ocurrió, quiénes estuvieron Implicados, los testigos ... Un diario bien elaborado da mucha credibilidad y respeto en el caso de que se estime necesaria una denuncia en cualquier instancia.
14) En el caso de que el centro escolar no de una respuesta o se vea que su intervención no es satisfactoria, se puede acudir a los servicios de inspección educativa, al inspector, para solicitarle su ayuda e intervención, o en su caso a órganos institucionales superiores. La Justicia se debe usar para casos graves y cuando no se encuentre otra vía de resolución y reparación de daños.
15) Enseñar al hijo o hija a hacer valer sus derechos y ayudarle en el desarrollo de las habilidades sociales, de tal manera que para una próxima ocasión esté preparado.
16) Para responder de la forma más adecuada, saber defenderse y pedir ayuda tanto a sus Iguales como a los adultos.
17) Solicitar en el centro escolar la aplicación de un programa de intervención y participar activamente junto al profesorado.
18) Evitar sentirse culpables o avergonzados por lo que le sucede al hijo o hija.
¿Cómo actuar como padres de un agresor?
1) Cuesta mucho asumir que "mi hijo o hija es un agresor". "No" es cosa de niños, su futuro está en juego.
2) No culpar a otros por la conducta del hijo o hija.
3) Hablar directamente sobre lo que está pasando y actuar con calma. No ocultar la información o las sospechas que se tienen y afrontar la situación. Investigar por qué el hijo o hija es un acosador.
4) La actitud de la familia ha de ser firme y decidida de rechazo hacia estos comportamientos. Dejarle bien claro que la familia no tolera ese tipo de conductas.
5) Dejarle claro que estas situaciones deben pararse, que debe reconocer el error, que su deber es reparar los daños. pedir perdón y cambiar su actitud. Hay que obligarle a reparar los daños causados a la víctima, tanto si son materiales, psicológicos, morales o de honor. Además, hay que hacerle asumir el cumplimiento de una posible sanción disciplinaria como consecuencia de su conducta.
6) Ponerse en contacto con el centro educativo para conocer con detalle su actitud con los compañeros y colaborar con el profesorado.
7) Indagar sobre su participación en grupos que actúan impunemente y comunicarle que debe romper ese tipo de relaciones, incluso saliendo del grupo.
8) Ofrecerle ayuda para que pueda modificar la situación social en la que se encuentra. Enseñarle a practicar buenas conductas y trabajar la empatía, por ejemplo, decirle que se imagine ponerse en el lugar de la víctima y que analice cómo se puede sentir.
9) Hacerle ver que esas conductas son dañinas y peligrosas tanto para la víctima como pare él. que ese problema preocupa en la familia tanto o más que el rendimiento académico y que hay que atajarlo.
10) Es muy Importante ofrecerle modelos de comportamiento positivos. Lo que los padres son y hacen se convierte en la mejor vía para adquirir conductas y actitudes nuevas, son la principal referencia y ejemplo para los hijos.
11) Es muy Importante elogiar sus buenas acciones.
12) Una vez puestas las medidas, observar cuidadosamente los posibles cambios. Hablar con el tutor o tutora, y/o el psicólogo o psicóloga del centro y hacer un seguimiento de la evolución.
13) Solicitar en el centro escolar la aplicación de un programa de Intervención y participar activamente junto al profesorado.
¿Cómo actuar como padres de un espectador?
1) Desmontar con él la idea de que hablar de malos tratos entre compañeros es delatar, convertirse en "chivato".
2) Hacerle ser consciente de que todo cuanto nos rodea debe importarnos porque nos influye, especialmente lo que se refiere a nuestra relación con las personas.
3) Establecer comunicación sobre este tema y darle opción a que exprese cómo se siente ante esas situaciones, cuál es su reacción y por qué. Decirle que se imagine ponerse en el lugar de la víctima y analice cómo se puede sentir, trabajar la empatía.
4) Los padres deben ser modelos dé comportamiento, Implicándose también en situaciones injustas, insolidarias y crueles.
5) Una actitud pasiva ayuda a que las situaciones de injusticia aumenten. Puede buscar apoyo en personas que le rodean y que sientan lo mismo que él para reaccionar.
6) Ayudarle y animarle a buscar apoyo entre sus iguales para que no se sienta solo en su lucha contra la injusticia que ve.
7) Ayudarle y animarle a que tenga una valoración positiva de sí mismo y a saber "decir no" ante hechos que perjudican o dañan la dignidad de las personas. Hacerle sentirse seguro y protegido por la familia.
8) Hacerle ver que el agresor también necesita ayuda porque ese tipo de conductas le van a ser muy perjudiciales y puede sufrir consecuencias negativas en el futuro.
9) Solicitar en el centro escolar la aplicación de un programa de Intervención y participar activamente junto al profesorado.

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