TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Ansiedad por separación

Ansiedad por separación

La ansiedad por separación es un miedo frecuente en los niños entre los 1 y 6 años. Este término se refiere a las protestas del niño ante la marcha de los padres o de las personas que asu-men este papel, al malestar ocasionado por su ausencia y a la ansiedad experimentada por la anticipación de su marcha.

La ansiedad por separación también se ha observado en la escolarización por vez primera. Los niños evitan al maestro, lloran y se agarran a sus madres. A los 10-15 minutos después de que estas se hayan ido la mayoría de los niños se introducen en las actividades de juego. Los niños menores de 2 años tienden a mostrar más ansiedad. Otros factores que influyen son la experien-cia previa con grupos de su edad, la presencia de hermanos, la familiaridad con la situación, la calidad de la relación madre-niño y el comportamiento de la madre durante la separación.

En el trastorno de ansiedad por separación (TAS) se da una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del sujeto (generalmente, un niño o adolescente), relacionada con la separación de las personas a las que está afectivamente ligado. Existe además un malestar clínicamente significativo o un deterioro de la vida social, académica (laboral) o de otras áreas importantes del funcionamiento de la persona. La ansiedad puede ponerse de manifiesto de las siguientes formas (American Psychiatric Association, 1994/1995):

Malestar excesivo recurrente cuando ocurre o se anticipa una separación respecto al hogar o de las principales figuras de apego. Si hay separación, el sujeto puede necesitar saber el paradero de estas y estar en contacto con ellas (p.ej., por teléfono).

Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de perder a las principales figuras de apego (p.ej., muerte, divorcio) o de que estas sufran daño (p.ej., accidente, en-fermedad).

Preocupación excesiva y persistente de que un acontecimiento adverso dé lugar a la separación de una figura importante de apego (p.ej., perderse o ser secuestrado).

Resistencia o negativa persistente a ir a la escuela o a cualquier otro sitio (colonias, casas de amigos, recados) por miedo a la separación.

Resistencia o miedo excesivo o persistente a quedarse en casa solo o sin las principales figuras de apego, o sin adultos significativos en otros sitios. El sujeto puede incluso evitar quedarse solo en una habitación y puede seguir a la figura de apego como su sombra.

Resistencia o negativa persistente a ir a dormir sin estar cerca de una importante figura de apego o a dormir fuera de casa.

Pesadillas repetidas con temática de separación (destrucción de la familia por incen-dio, asesinato u otra catástrofe). Pueden trasladarse a la cama de sus padres o de un her-mano o quedarse a la puerta del dormitorio paterno si no se les permite la entrada.

Quejas repetidas de síntomas físicos (como dolores de cabeza, dolores abdominales, náusea o vómitos) cuando se anticipa u ocurre la separación respecto a figuras importantes de apego. En niños mayores pueden aparecer palpitaciones, mareos y sensación de desmayo.

Sobrepeso y obesidad infantil

Sobrepeso y obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad infantil constituyen un problema en el mundo desarrollado con importantes implicaciones sociales, psicológicas y sanitarias.

Los hábitos que están relacionados con el sobrepeso son los siguientes:

El número de horas delante del televisor.

Un número de horas de sueño insuficiente.

Saltarse el desayuno.

Falta de actividad física.

Comer solo y abusar de las chucherías.

Comer para aliviar el aburrimiento y el malestar emocional.

Alimentación inadecuada.

Es importante seguir las siguientes reglas para favorecer un peso adecuado:

El tiempo dedicado al ocio sedentario basado en la televisión, consolas o Internet, no debe exceder, como máximo, de dos horas diarias.

Marcar una hora límite para irse a la cama y no esperar a acabar tal o cual programa de televisión o de charlar con un amigo a través de Internet.

Realizar un desayuno que incluya lácteos, cereales y fruta.

Practicar a diario alguna actividad física: ir caminando a la escuela, hacer algún deporte…

Limitar el consumo de chucherías a momentos particulares de la semana. No dar dinero a los niños para que compren diariamente chucherías.

Procurar realizar alguna de las comidas principales en familia en la que todos comen de todo lo que hay.

No utilizar los alimentos o las chucherías para calmar el aburrimiento o la inquietud del niño.

Distribuir la alimentación del niño en cinco comidas diarias respetando un programa nutricional adecuado según la edad.

Las fobias

Las fobias

El miedo es una experiencia muy común para los seres humanos y se trata, además, de una experiencia que tiene un importante valor adaptativo para la supervivencia de la especie.

Normalmente cuando hablamos de miedo adaptativo nos referimos a un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha como respuesta normal ante peligros reales.

Sin embargo, cuando estas sensaciones se experimentan en situaciones que no suponen una amenaza real, nos encontramos ante un miedo que ya no es adaptativo. El término fobia se utiliza para describir este tipo de reacciones de miedo no deseables.

Las características indicativas de una reacción de miedo fóbico son:

Es desproporcionada con respecto a las exigencias de la situación.

Aquí se considera que la reacción no se corresponde con la existencia de una situación particularmente peligrosa o amenazante para el individuo.

No puede ser explicada o razonada por parte del individuo.

Está más allá del control voluntario.

Lleva a la evitación de la situación temida.

Persiste a lo largo del tiempo.

Es desadaptativa.

No es específica a una fase o edad determinada.

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